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lunes, 16 de junio de 2008

Barahona, la joya del sur


Hace unos dias andaba de visita en el pueblo de mi padre. Que poco ha cambiado!! El tiempo se detuvo en Barahona, pueblo de grandes líderes, olvidados de la historia, donde una vez el comercio, el ingenio y las minas llevaron gloria y alegria y donde solo quedan recuerdos de esa época.


Me gustó que el gobierno este intentando rescatar la economía de ese pequeño paraíso costero. A ver si los empresarios barahoneros radicados en Santo Domingo, Nueva York, Madrid y otras ciudades del mundo se unen a apoyar esta medida.


Como nota curiosa busqué en google la frase Barahona, República Dominicana y encontré 593,000 entradas en google. Pero la unica que me llamo la atención es la de la página de vicentenoble.org que transcribon para el interes de los lectores...



Barahona, la gran ciudad del sur de la República Dominicana es la puerta de entrada al paraiso natural de sus playas y de la sierra de Bahoruco. Sus gentes, hoy más de 170.000 habitantes, son extremadamente cordiales. El Malecón es el gran centro de reunión en los atardeceres, la brisa de la bahía y el olor a mar se conjuga con la actividad frenética que tiene este paseo.


Sus Fiestas Patronales de la Virgen del Rosario congregan a miles de barahoneros cada 7 de Octubre. Aquí nació María Montez, una de las estrellas más internacionales del cine. De padre español y madre dominicana viajó muy joven a los Estados Unidos para convertirse finalmente en una de las más relevantes actrices de Hollywood. Grabó más de una veintena de peliculas entre las que se encuentran Alí Baba y los cuarenta ladrones y Las Nohes de Arabia.


Fué uno de los principales puertos de exportación de azúcar en el Caribe y hoy lo sigue siendo del café, el yeso, la bauxita, madera y cera. A pocos kilómetros de la ciudad se descubrió la única mina de "Larimar" que hay en el mundo. El Larimar es una piedra semipreciosa de color azul como el mar trabajada por más de 200 artesanos en el país. En el año 2005 se inauguró un Museo dedicado a esta gema en la zona colonial de la capital, Santo Domingo, donde se exhiben y venden muestras a locales y turistas.

Volando a casa...

Esto lo escribí el 2 de junio, antes de tomar el avión que me llevaría a mi casa despues de tantos meses fuera. Pero lo publique en mi otro blog y hoy fue que me di cuenta del error, que ahora rectifico. Por tanto aqui esta lo que escribi ese dia:

Hoy vuelvo a casa después de dos años. A ver a mi gente que tanto extraño. A abrazar a mis padres, a pelear con mis hermanos, a jugar con mi perra y mi gata y a dormir en mi cama.

Cuantos recuerdos encontrados, sueños guardados y expectativas a medias encontraré? Cuantas personas seguirán siendo igual y a cuantas no reconoceré? Ya se verá.Por ahora solo puedo decir que me emociona el viaje. Dos años es mucho tiempo y la vida da un giro de 180 grados.

Sueño con ir al río y a la playa, a pasarme al menos una semana en el mar. Pero también sueño con abrazar a mi madre al menos dos días y sentarme al lado de mi padre a conversar mientras vemos TV. A pelear con mi hermano mientras paseamos por el Conde. A relajar con mi hermana en su cama y hacer un pijama's party con mis primas, mientras amanecemos contandonos cosas. A ir con Wendy a Villa Consuelo a comprar y a La Vega a tumbarme en una hamaca a leer un libro.

Después de todo, hay cosas que nunca cambian... jajaja. Ya veremos como sale todo...

sábado, 17 de noviembre de 2007

Adios Barcelona por ahora...

Me ha dejado el avión.

Después de dormir solo 3 horas, reservar hotel a última hora, perder y volver a localizar a la persona que iba a ver, perder la cita que tenía, no empacar todo, ir cansada y de poco humor, buscar un taxi y no encontrarlo, tomar el buhometro y llegar por los pelos al aeropuerto, una "simpatica" chica me dice que el vuelo está cerrado porque faltaban 15 minutos para embarcar.

No se ustedes pero para mi, eso es algo estúpido. Sobre todo si vuelas todos los días y a todas horas a Barcelona, no te cuesta nada hacer el billete aunque el pasajero tenga que llevar su maleta a cuestas y si falta todavía una hora para que salga el vuelo...

No se, a lo mejor es un negocio o quizás es que Dios no quería que estuviera en ese vuelo en específico y que no fuera este fin de semana. Pues que se le va a hacer.

Mensaje recibido, señor...

Hasta otra vez será, Barcelona...

miércoles, 24 de octubre de 2007

De vuelta por estos lares... eu vim de visitar Porto

Heme aquí, de vuelta, luego de unas rápidas vacaciones a O Porto (si, no lo he escrito mal porque Oporto es en realidad O porto o el Puerto, en portugues).
Que decir además de que me encantó la ciudad y su gente. Esa calidez para con el extranjero y esa simpatía me tocó una fibra olvidada de mi ser. Y es que por unos momentos (breves pero ahí estuvieron) me sentí de nuevo en mi Santo Domingo querido. Luego de un año en Madrid, se olvida una de lo que es ese calor humano que se siente cuando entras a un sitio sin sentir esa soledad (como si fueras eternamente un extranjero y rechazado por ello).




No me entiendan mal, no es que la gente de madrid no sea calida. Alguna lo es, pero no es lo común. Aquí todo el mundo va a lo suyo y rara vez se detiene a ayudar a alguien. En un metro la gente no te mira a menos que tengas una pinta horrorosa, una nariz roja o algo que le interese. Es raro escuchar una conversación en el metro de madrid entre dos personas que se acaban de conocer porque todo el mundo va leyendo un libro, o escuchando música o simplemente con la mirada perdida en el vacío y la actitud ni-se-te-ocurra-acercarte.




En cambio, en Porto la gente desde que te ve que eres extranjera (y no se de donde sacaron la idea de que yo era brasileña) te detiene para hablar, la gente en el ascensor habla contigo y comparte chistes aún cuando no entiendas ni la mitad de las palabras.


Y el vino, que decir del vino... Es dulce, y engañosamente suave, pero a la vez muy fuerte y si te llevas del gusto terminas por los suelos con una borrachera increíble. El mejor que probé, el lágrima (que es un blanco de 10 años) muuy bueno




A pesar de que no hay muchos latinos en Porto (de hecho no vi al primero que me dijera soy de tal o cual país de América) comparte con nosotros el buen trato y servicio a la gente, el poco gusto por la cultura (perdón, pero la verdad como es y hay que reconocer que la educación no parece ser una prioridad de la ciudad), la alegría musical y el sazón en las comidas.


Y sabes que me asombró más: los animales callejeros. Tenía un año que no veía un gato en la calle solo, y mucho menos un perro. Será por eso que tuve la sensación de estar cerca de mi país desde que arrivé. Era un sentimiento que no pude explicar, pero cada calle, la gente, los servicios, hasta el metro me recordaba a República Dominicana (donde por cierto todavía no hay metro) y no sabía porque.


Tuve que recorrer las calles y callejuelas, ver la gente en su día a día, probar su comida, hablar con ellos para entender donde estaban esas similitudes que tanto veía y no sabía explicar.

Debe ser cosa de la cercanía de las playas y el estar a la orilla de un río grande y profundo como el Duero. He notado, en mis cortos viajes por el mundo que la gente que vive cerca del agua, en especial de las playas tiende a tener muchas similitudes unas con otras, aunque no sean del mismo país. Si no tomen el ejemplo de España donde si me hubieran dado un euro por cada vez que me han dicho que parezco de las islas canarias o de la parte baja de Sevilla, ya fuera rica.


Pero a pesar de las similitudes también habían diferencias y las percibí. Obviamente la gente es más educada, más prudente, más amable que en mi país y también más confiada y menos violenta (eso es algo que tienen los europeos que conozco).


Pero me gusta de la ciudad que a pesar de los años transcurridos mantiene sus edificios intactos, evocando el pasado en cada azulejo y cada cartel que anuncia el nombre de una calle. Y el atardecer, en la ribera del Duero solo se describe como mágico..


Para mi Porto se define en dos palabras: Mágia y vino...